Entre letras y resistencia: El caso de Ediciones Ergo Sum

«(…) de un lenguaje hecho por hombres y para hombres:
de que cuando decimos SOMOS
ESCRITORAS, nos preguntan ¿y qué haces en realidad? o ¿qué más haces?».
Palabra de mujer[1]

Desde la clandestinidad, bajo el umbral represivo de la dictadura civil militar[2], una joven escritora llamada Pía Barros, impulsada por un ideario contestatario y feminista, decidió combatir los rigurosos sistemas represivos que aquejaban al campo editorial. Desde este ímpetu, en 1977 se articula el Colectivo Ergo Sum que, mediante talleres literarios impartidos por la autora comenzó a ser un espacio de escritura creativa para aspirantes a escritoras. Esta agrupación autodidacta se transformó en una poderosa herramienta de resistencia política[3], donde el acto de escribir trascendió el margen intelectual para convertirse en un gesto de oposición, y las palabras se transformaron en los refugios de su creatividad e ideales[4].

Como un frente femenista dedicado a expandir la labor artística literaria en medio de un contexto de destrucción, que transitó desde la quema de libros en la vía pública, hasta el cierre de editoriales e imprentas[5], es que nace Ediciones Ergo Sum. Entidad clandestina encargada de publicar y difundir las creaciones de lxs participantes de aquellos talleres[6].

El logo de la editorial recalca su compromiso con el activismo y producción literaria de mujeres escritoras durante un período crítico para la historia de Chile. La imagen se compone por una silueta de la punta de una pluma de escribir, de la cual se desprende y alza el símbolo feminista.

Este proyecto conjugó la palabra escrita con lo visual, incorporando no solo el trabajo narrativo sino también las ilustraciones de artistas gráficos que acompañaron a cada publicación, mediante el uso de diversos soportes como trípticos y postales. Con un tiraje que no superó los 500 ejemplares, y donde lxs propixs autorxs ayudaban en la confección, Barros comenta: «Algunos hay que doblarlos, pa´ qué te digo cómo tengo las uñas»[7]. Las producciones literarias que emergían en los talleres fueron pensadas, en un primer momento, para ser distribuidas en las masivas protestas contra el régimen autoritario; tras su éxito, se empezaron a comercializar y así financiar futuras publicaciones, priorizando el voz a voz de su difusión[8]

De manera autodidacta, colaborativa y artesanal, las publicaciones de Ediciones Ergo Sum reciben el nombre de libro-objeto, trascendiendo las fronteras convencionales de la editorialidad. Sus materialidades y soportes innovadores les permitieron transitar por diferentes formas, texturas y dimensiones que destacan su carácter único e irrepetible, otorgándoles una dualidad entre una producción literaria y visual, que se potencian mutuamente en este ejercicio[9]. Cada una de las publicaciones representan un esfuerzo colectivo donde se recopilan historias, poemas y microcuentos producidas por lxs participantes de los talleres, convirtiéndolas en una plataforma indispensable para la difusión y creación artística en medio del régimen.

Algunas de las publicaciones que nos gustaría destacar por su formato innovador con la estructura de una caja portátil son los títulos: Microcuentos por un zapato roto[10], Cartas al azar[11] y Machismo con M de mamá[12]. Cada una de estas producciones se caracteriza por la diversidad de lxs escritorxs –en su mayoría mujeres– y por el amplio espectro narrativo que transita desde poemas y microcuentos a caligramas. Esto último da cuenta del interés del colectivo en cruzar las barreras de lo visual y lo literario, lo cual se potenció aún más al incluir ilustraciones en sus publicaciones.

VV.AA, Machismo se escribe con M de Mamá, 1989.  Colección Editorial Asterión, Santiago, Chile. Recuperado de https://editorialasterion.wixsite.com/chile/libros-objeto.

Como cuarto y último caso en el que nos gustaría detenernos es Microcuentos. Esta publicación, tal como lo sugiere su título, emula un autobús del transporte público, que recopila en su interior los trabajos de 32 estudiantes[13] inscritxs en los talleres[14] dirigidos por Pía Barros en Ergo Sum. Los textos comparten la brevedad como principio creativo, cualidad que, lejos de limitar, se convierte en un vehículo que propicia la exploración de una variedad de temáticas novedosas capaces de conmover a lxs lectorxs, tanto de aquel entonces como hasta lxs del día de hoy, logrando trascender con el pasar del tiempo.

María Teresa Adrisola y Verónica Zondek, Cartas al azar, 1989. Colección Pedro Montes, Santiago de Chile.

Por otro lado, Ediciones Ergo Sum colaboró de cerca con proyectos coetáneos, como fue el caso de la revista de poesía latinoamericana Palabra de mujer, que en ocasiones incluyó una selección de trabajos realizados por alumnas de Barros, así como anuncios de empleos, manifestaciones, concursos literarios, entre otros, lo que nos lleva a percatarnos del carácter feminista de la revista.

El legado de Ergo Sum continúa hasta el día de hoy, pues tanto su colectivo como su sello editorial –ahora llamado Editorial Asterión–[15]« se mantienen vigentes, editando publicaciones y ofreciendo talleres anuales dictados por Pía Barros y otras autoras. La oferta programática va desde ejercicios de redacción, hasta composición de cuentos, novelas y género negro. Para más información visitar Colectivo Ergo Sum o escribir directamente a inscripcionesergosum@gmail.com.

Autoras: Catalina Vega y Antonia Velásquez Villablanca

Referencias

Barros, Pía, Carmen Berenguer, Teresa Calderón, Constanza Lira, Paz Molina, Heddy Navarro y Natasha Valdés. «A pesar de», Palabra de mujer, n°1 (noviembre 1989): s/p.
Bustos Muñoz, David. «Resistencia de materiales: revistas literarias en dictadura». En Poderosas. Imágenes que confrontaron el orden dictatorial en Chile, editado por Ana María Risco y Sandra Accatino, 99-138. Santiago de Chile: Ediciones UAH, 2023.
Donoso, Karen. Cultura y dictadura. Censura, proyectos e institucionalidad cultural en Chile, 1973- 1989. Santiago: Ediciones Universidad Alberto Hurtado, 2019.
Editorial Asterión. «Ergo Sum». Recuperado el 16 de diciembre de 2024. https://editorialasterion.wixsite.com/chile/ergo-sum.
Editorial Asterión. «Historia Asterión». Recuperado el 25 de diciembre de 2024, https://editorialasterion.wixsite.com/chile/historia-asterion.
El desconcierto. «Pia Barros y Jorge Montealegre: 35 años escribiendo pa bajo y pal lado sin invadirse ni competir». Recuperado el 17 de diciembre de 2024. https://eldesconcierto.cl/2019/02/14/pia-barros-y-jorge-montealegre-35-anos-escribiendo-pa-bajo-y-pal-lado-sin-invadirse-ni-competir.
Errázuriz, Luis y Gonzalo Leiva. El golpe estético. Dictadura militar en Chile. 1973-1989. Chile: Ocho Libros, 2012.
«Machismo se escribe con m de mamá», El Mercurio, 5 de diciembre de 1989. Archivo de Referencias Críticas. Disponible en Biblioteca Nacional Digital de Chile https://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/bnd/628/w3-article-182281.html. Acceso el 2 de enero de 2025.
Memoria Chilena. «Pía Barros». Recuperado el 16 de diciembre de 2024. https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-96697.html.


[1] Pía Barros et al., «A pesar de», Palabra de mujer, n°1 (noviembre 1989): s/p.
[2] Tras el golpe de Estado de 1973 ejecutado por la Junta Militar, con el apoyo y financiamiento de Estados Unidos, las calles del territorio nacional fueron manchadas con sangre de lxs pobladorxs. Este suceso marcó un antes y un después en la historia chilena a través de hechos traumáticos, violencia, censura y la persecución masiva de personas, truncando el curso orgánico de la cotidianidad del país. Para profundizar en el tema, sugerimos revisar el texto de Peter Kornbluh, The Pinochet File: A Declassified Dossier on Atrocity and Accountability. (New York: The New Press, 2013), 87-88.
[3] «Ergo Sum», Editorial Asterión, recuperado el 16 de diciembre de 2024, https://editorialasterion.wixsite.com/chile/ergo-sum.
[4] David Bustos Muñoz, «Resistencia de materiales: revistas literarias en dictadura», en Poderosas. Imágenes que confrontaron el orden dictatorial en Chile, eds. Ana María Risco y Sandra Accatino (Santiago de Chile: Ediciones UAH, 2023), 117.
[5] En suma, durante 1974 se promulga el Impuesto al Valor Agregado (IVA), medida que elevó el costo de los libros al trasladar directamente el valor del impuesto lxs consumidoxs. Así también, durante este período se conformó la División Nacional de Comunicación Social​ (Dinacos), organismo represivo que ejerció un estricto control y censura sobre el contenido de diarios, revistas y libros. De esta manera, la implementación de ambos sistemas significó una severa crisis que coartó la libertad de expresión y facilitó la instrumentalización de materiales a favor de la dictadura, sometiendo al campo literario a una serie de presiones que mermaron su cauce natural.
[6] Algunas de lxs literatxs que colaboraron de cerca con los talleres de escritura fueron: Raúl Zurita, Elvira Hernández, Pedro Lemebel, Cecilia Vicuña, Carmen Berenguer, Eugenia Echeverría, Carla Grandi, Enrique Lihn, Alejandra Basualto, Guillermo Deisler, Claudio Bertoni, Natalia Arroyo, entre otras.
[7]  «Pia Barros y Jorge Montealegre: 35 años escribiendo pa bajo y pal lado sin invadirse ni competir», El desconcierto, recuperado el 17 de diciembre de 2024, https://eldesconcierto.cl/2019/02/14/pia-barros-y-jorge-montealegre-35-anos-escribiendo-pa-bajo-y-pal-lado-sin-invadirse-ni-competir.
[8] Información recabada tras una conversación privada vía Whatsapp con Pía Barros el 26 de diciembre de 2024.
[9] En la parte visual y como gesto de apoyo al colectivo, se sumó al proyecto el destacado trabajo de ilustradorxs como: Lucho Albornoz, Tania González, Cecilia Ladrón de Guevara, Bruno Hernández, Javiera Medina, Waldo Gómez, Luis Albornoz, Hernán Vidal, entre otros nombres.
[10] Corresponde a un proyecto literario impulsado por María Teresa Adriasola y Verónica Zondek, en el cual se reúne la poesía de más de cincuenta escritorxs, entre los que se encuentran Gabriela Mistral, Carmen Berenguer, Cecilia Vicuña, Rodrigo Lira y Guillermo Deisler, junto a otros nombres destacados.
[11] La publicación reúne el trabajo realizado en los talleres Kafka, Cronopios, Arcanos, Mancuspias, La Maga, Artemisa y Kuartophya. En cuanto a las ilustraciones, estuvieron a cargo de G. Cárcamo, Bristilo, Pato Andrade, Rufino, Edo de la Barra, Cecé, Pato Bahamondez- Cristóbal- Quico Sepúlveda y Luis Albornoz.
[12] El proyecto recopila una selección de 29 cuentos, escritos por participantes de los siete talleres literarios de Pía Barros, donde destacan las voces de Luz Chuaqui, Carolina Catalán, Luz Orfanoz, Luisa Díaz y María Teresa Morales, entre otrxs autorxs.
[13] Entre ellxs: Susana López, Graciela Torriccelli, Maruxa Cameron, Carolina Rivas, Antonio Cavalla, Regula Ochsenbein, Lilian Elphick, Mayo Aldunate, María Teresa Morales, Lulú Prat, Waldo Gómez, Patricia Hidalgo, Cecilia Pizarro, Norma Aguirre, Paz García Huidobro, Marcelo Silva, Odette Dankert, Carolina Catalán, Patricia Undurraga, Rosana Ojeda, Mario Toledo, Marisol Wexman, Cecilia Moltedo, Ana Luisa Díaz, Susana Sánchez, Alonso Daire, Luz Orfanoz, Marcia Yutronic, María Soledad Valverde, Omar González, Carmen Urquiza y Mario Aballay. Por otro lado, las ilustraciones pertenecen a Hernán Venegas, Waldo Gómez y Luis Albornoz.
[14] Los talleres que formaron parte de la publicación son: Mancuspias, Arcanos, Baules, Cronopios, Asterión, Kafka y Kuartophya.
[15] Tras la paulatina recuperación de la democracia, se constituye la Editorial Asterión en 1991, fundada y presidida por Pía Barros y Juan Carlos Lértora. Esta nueva entidad, ya formalizada y lícita, mantuvo lineamientos editoriales y comerciales similares a aquellos primeros proyectos dirigidos por Barros, anteponiendo la calidad y pulcritud en cada publicación.